No me quiero dar la cabeza contra la pared. Pero si no lo hago y si no me arriesgo, no disfruto de todo lo hermoso que puede llegar a pasar.
Si tengo que regalar mis lágrimas, por alguna justa causa, no me voy a negar.
Porque si pasa, es porque hay algo ahí, adentro que hace que remueva todo. Y me encanta sentirlo...
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