Los miedos no aparecen de la nada, siempre están. Pero se acentúan cuando uno se siente solo. ¿Por qué? ¿Será que sentimos que sin alguien al lado no podemos superarlos?
Tal vez, porque pensamos que no podemos decidirnos, que lo que pensamos esta mal y estamos seguros de que nos vamos a equivocar.
No se puede volver atrás, esa es la gran cuestión.
Encontrar ese punto ideal, donde todo parece perfecto, esa es la meta.
Y el que lo encuentre, le digo. Estas equivocado. ¿Cómo encontrarlo?
Habría que ignorar tanta basura para sentirse bien. . . Sólo un corazón frío lo podría hacer.
Aún así, no desaparecerían esos miedos. Aprendamos a convivir con ellos.


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